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17/1/07

Rep.Checa: HISTORIA


Breve desarrollo y configuración histórica de la República Checa
Los orígenes de la actual República Checa se remontan al siglo IX, donde destaca Praga como asentamiento de los reyes de Bohemia, algunos de los cuales reinaron como emperadores del Sacro Imperio Romano.
La ciudad floreció durante el siglo XIV bajo el reinado de Carlos IV, quien ordenó la construcción de la Nueva ciudad.
Bohemia entró a formar parte de los dominios de los Habsburgo por lo que Praga fue capital de una provincia austríaca. Durante la dominación austrohúngara, en el siglo XIX se convirtió en el centro del nacionalismo checo y su actividad cultural e intelectual fue brillante.
Después de la I Guerra Mundial en 1918, aparece Checoslovaquia como un nuevo estado, siendo en 1938 invadido por las tropas de los ejércitos de Hitler en el principio de la II Guerra Mundial.
En 1968 estalló la Primavera de Praga, un movimiento de oposición a la Unión Soviética duramente reprimida con la invasión de los ejércitos Soviéticos, peor constituyendo todo un símbolo histórico.
En 1989 Praga fue escenario de la revolución de Terciopelo durante la caída del comunismo.
En 1993 Praha quedó como capital de la República Checa, tras la división pacífica de Checoslovaquia. En septiembre de 2000 las protestas en Praga contra la globalización durante la cumbre del FMI y el BM derivaron en una guerrilla urbana contra la policía. Más de 15.000 manifestantes participaron en una de las más grandes protestas contra la globalización y el capitalismo de la historia.

Rep.Checa: GEOGRAFÍA


La República Checa se sitúa en el centro geográfico de Europa, por lo que les sorprende que nos refiramos a éste como uno de “los países del este”. Por su situación estratégica, la antigua Checoslovaquia, y en concreto Praga, fue el centro de peregrinajes, mercadeo e intercambios, por lo que siempre ha sido un camino de cruce de las culturas europeas. Los checos descienden de los eslavos occidentales, como los polacos y los eslovacos.

En la parte oeste del mapa de la República Checa se sitúa la zona de Bohemia, la zona este es Moravia y en el noreste está la zona de Silesia. Entre las distintas zonas del país se pueden apreciar pequeñas diferencias de carácter y tradiciones, si bien la parte de Moravia es la que guarda con más recelo sus tradiciones y costumbres, algo que su gente defiende y de lo que se sienten orgullosos. La comida también varía tímidamente según la región al igual que el clima.

Es un país con un área de 78.866 kilómetros cuadrados que no tiene salida al mar, siendo las distancias hacia los mares más cercanos de 326 kilómetros al Báltico y 322 kilómetros al Adriático y comparte fronteras con Alemania (810 kilómetros), Polonia (762 kilómetros), Austria (466 kilómetros) y Eslovaquia (265 kilómetros). La punta más alta de la elevación es el pico de la Snezka (1.602 m sobre nivel del mar) y la punta más baja es Hrensko cerca al lugar dónde el río Labe (Elbe) sale del territorio checo (117 m sobre nivel del mar).



Descripción de los símbolos nacionales

La bandera tricolor checa está compuesta por una franja blanca en la parte superior, una franja roja en la parte inferior y por una cuña azul. Originalmente se había propuesto que tuviera sólo dos colores, una franja blanca y una roja, pero como esos son los colores de las banderas de Polonia y Austria, se acordó incluir una cuña azul y utilizar el blanco, el rojo y el azul, considerados como colores eslavos.



Las tres partes originales de la corona checa son representadas en el sello nacional por tres crestas: un león con dos colas que representaban Bohemia, uno rojo y blanco checo, el águila que representaba Moravia y un águila negra de Silesia.






ALGUNOS DATOS SOBRE REPÚBLICA CHECA:
Capital: Praga (Praha) (Población: 1.213.800), por la que cruza el río Moldava.
Área: 78.886 Km cuadrados.
Población: 10.230.060
Población en la capital:1 169 106
Densidad demográfica: 131 habitantes / kilómetro cuadrado
Crecimiento de la población: - 2,5 personas por 1 000 habitantes.
Longitud de la frontera del estado: 2.303 kilómetros
Distancia: norte-sur: 278 km; este-oeste: 493 km.
Longitud de la frontera del estado limítrofe con: Alemania: 646; Polonia: 658; Eslovaquia: 214; Austria: 362 km.
Himno Nacional: Kde domov muj (donde está mi hogar)
Zona de tiempo: Tiempo Europeo Central (CET)
Moneda: Koruna (kc) – corona checa 1USD / 34 coronas (Abril, 2002).



REPÚBLICA CHECA REGION POR REGION

A pesar de que el país se divide en esas tres áreas diferenciadas (Bohemia, Moravia y Silesia), hay un total de 13 regiones administrativas (región=Kraj) con sus características propias.

Las regiones son: Bohemia meridional, Moravia meridional, Karlovy vary, Hradec Karlove, liberec, Moravia-Silseia, Olomouc, Parduvice, Bohemia Central, Usti nad Labem, Vy socina y Zlin.
A lo largo de todo el país hay una amplia e interesante oferta de lugares históricos y áreas protegidas. En la región de “Bohemia central” se sitúa Kutna Hora, en la “región de Vysocina” está la pequeña ciudad de Telc y su iglesia de peregrinaje. En la región del “sur de Bohemia” se encuentran las ciudades de Tabor, Cesky Krumlov y una larga lista de lugares que son bastante visitados por turistas que quieren ver algo más que Praga. Es una zona muy bonita, con espacios verdes e importantes reservas y parques naturales, famosa también por balnearios y una belleza única destacada por la UNESCO, donde se puede apreciar un estilo que se puede denominar como un barroco rural de la República Checa.

También se diferencia la “región de Pilsen” (Plzen), famosa especialmente por la cerveza, la “región de Karlovy Vary” donde se concentran en mayor número de balnearios, donde se produce el famoso licor Becherovka y donde es muy típico y comentado pro las gente del país la presencia de turistas provenientes de las repúblicas soviéticas. “La región de Liberec”, destacada por su naturaleza, la de “Ustí nad Labem” por lugares históricos y castillos, la region de “Hradec Karlové”, que tiene un perfil geográfico característico por lo que esa zona se conoce por su agricultura y clima, la “región de Pardubice”, que comparte un lado checo y otro polaco, “región Moravia-norte”, con la montaña de Jesenik y las principales ciudades de Ostrava y Opava y otra es la “región de Zlin”.

En cuanto a la “región de Olomouc”, ésta tiene una gran riqueza en su tradición histórica y numerosos castillos (Bouzov, Velké Losiny...) a las afueras. En la propia ciudad de Olomouc, destacan varias fuentes y plazas de gran extensión, entre las cuales sobresale la plaza mayor que está decorada con la Columna de la Santísima Trinidad, declarada en 2001 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con aproximadamente 50 m. de altura y construida entre 1716 y 1754.
La iglesia más importante es la Catedral de San Wenceslao, junto a la cual se encuentra el Palacio Episcopal. Otro monumento importante en la ciudad es el edificio del ayuntamiento, del siglo XV, con una capilla gótica y un museo dentro, además de la famosa torre, de casi 100 m. de altura, con un precioso y peculiar reloj astronómico que le dan cierto aire de cuento a esta pequeña y acogedora ciudad donde vivió algún tiempo Amadeus Mozart.
Es una ciudad joven y Universitaria, que puede recordar a ciudades españolas como Santiago de Compostela o Salamanca, pero más pequeña y tradicional, sin demasiados turistas alrededor. La Universidad Palacký acoge a varios estudiantes internacionales de varios países europeos y también españoles y en general esta ciudad es un escenario ideal para mezclar la tranquilidad de un pueblo y la amabilidad de su gente con la actividad de una ciudad. Tiene una agenda cultural variada y sobre todo en la plaza del ayuntamiento y toda la zona vieja es habitual es característico que se reúna la gente, aunque en los meses de nieve las calles suelen estar vacías como ocurre en la mayoría de pueblos y ciudades checas.
En cuanto al cómo llegar a Olomouc, es fácilmente accesible en tren. Desde Praga hay trenes aproximadamente cada dos horas, el trayecto dura alrededor de tres horas), desde Viena (3-4 horas, pero no con mucha frecuencia). En relación al transporte público, Olomouc dispone de una buena red. Los tranvías y autobuses siguen un horario muy preciso que viene detallado en cada una de las paradas o disponibles un librito de horarios o en algunos lugares de la ciudad. Puede conseguir el librito con los horarios en la oficina de la empresa de transportes (DPMO), en la plaza Národních Hrdinů. El precio de un billete simple para el núcleo urbano y algunos pueblos de alrededor es de 6 coronas (hasta 20 minutos de trayecto) u 8 coronas (hasta 1 hora ); en ambos casos se permite el trasbordo. Los billetes se pueden comprar en kioscos de periódicos, estancos, oficinas de la empresa de transporte o en máquinas automáticas situadas en algunas paradas. También es posible comprar el billete en los mismos tranvías o autobuses, aunque en este caso el precio sube a las 10 coronas. También es posible adquirir un abono mensual, con un coste de 200 coronas (100 coronas para estudiantes), el abono trimestral es de 510 coronas (250 coronas para estudiantes). Para obtener el abono con descuento de estudiante se necesita una foto tamaño carné y una prueba escrita del estatus del estudiante que podrá conseguir en la oficina de relaciones internacionales de la Universidad. Si le encuentran en un tranvía o un autobús sin un billete válido le multarán con 200 coronas.
La última región es la de “Sur-moravia”, famosa por sus vinos, el carácter alegre y “bonachón” de su gente y las ciudades de Brno, Breclav y Hodonin así como por la cordillera de los Blancos Carpatios que la separan de la vecina Eslovaquia. La capital de esta región es Brno, que después de Praga, es la segunda ciudad más grande de la República Checa, con una población aproximada de 400 000 habitantes, también es una ciudad universitaria, con variedad de actividades y ofertas para el tiempo libre y bien conectada con el resto del país.


PRAGA, EL CORAZÓN DE EUROPA.

Praga, la capital del país, es una ciudad preciosa y con un encanto especial; muchos son los apodos que turistas y pobladores les han dado, como "la ciudad de las cien cúpulas", "la ciudad dorada" o "el corazón de Europa". Está situada en el centro de la región de Bohemia sobre el río Moldava, que la parte a la mitad y se conecta por un total de 18 puentes, siendo el más famoso el puente de Carlos (Karluv most) donde es habitual ver a cientos de turistas durante todo el año cruzando el río ya que conecta la zona vieja de la ciudad con el castillo. Es recomendable pasear por el puente por la noche, no es peligroso y es el único momento para tener una visión tranquila de esta parte.












Resulta muy difícil decir cuál es el estilo arquitectónico que predomina en la ciudad, ya que en un solo paseo puedes encontrar desde monasterios románicos, catedrales góticas, palacios renacentistas, iglesias barrocas y, entre otras, reliquias judías.

Es fácil y práctico moverse en Praga, hay tres líneas de metro que a su vez se conectan con tranvías y buses urbanos, aunque la mejor forma de conocer las distintas partes de Praga es caminando y perdiéndose en sus calles, percibiendo las distintas zonas en las que se separa y la personalidad de cada calle, cada monumento y cada rincón que hacen de Praga esa ciudad mágica e inigualable, aunque a veces, como en la mayoría de capitales europeas, el flujo de turistas y gente frenética rompen el equilibrio que esta ciudad tiene de por si.

Como es lógico, es la ciudad más grande de la República Checa y la más cosmopolita y europea, teniendo en cuenta que el resto del país es eminentemente rural y conservador de sus propias tradiciones. Es muy llamativa la diferencia en el carácter de la gente de Praga y el resto del país, sus rivalidades e incomprensiones y sus diferentes cosmovisiones del propio país. Dentro de República Checa, sólo en Praga puedes encontrar gente de todos los lados del mundo, hay mucha gente joven y tiene un toque bohemio que hace que nunca sepas qué personaje te vas a encontrar a la vuelta de la esquina.

En general se puede decir que es una ciudad segura y tranquila si la comparamos con otras capitales europeas, pero hay que tener cuidado en determinadas zonas (alrededores de la estación de tren principal, aeropuerto, etc.). El alcoholismo es uno de los problemas más importantes en este país, y se puede ver un elevado índice de gente transeúnte, pero generalizando una vez más, no implican un gran peligro para el visitante, como pueden ser, a lo mejor, otros turistas que intentan aprovecharse de visitantes que demuestran derroches de dinero en las calles.

También es la única parte del país donde hay algo que hacer, ver o escuchar a todas horas del día. Ofrece una gran variedad de locales, museos, teatros, restaurantes, etc, asi como hoteles y albergues para todos los gustos y bolsillos.

En Praga está la parte clásica, que no se puede dejar de ver: el castillo, la ciudad vieja, la ciudad judía, las plazas, el museo y el teatro nacional, el puente de Carlos...



Tiene otra parte para observar de lejos el bullicio de la ciudad y pararse a apreciar todo lo que Praga esconde dentro de sus calles: los jardines del castillo y su mirador, las islas del río, los puentes, pequeños lugares emblemáticos como el muro de la paz de John Lenon en el transcurso del Puente de Carlos...
Y también hay cientos de cafés y teterías donde descansar, centros comerciales, así como clubs y famosos locales donde se reúnen todos los turistas y es algo difícil encontrar checos o checas.

Rep.Checa: EL CLIMA

Es templado, alternándose las cuatro estaciones, y dándose una mezcla del clima oceánico y continental. En invierno es inestable, en el verano cálido. La temperatura promedio en enero, el mes más frío, es aproximadamente de -2 °C, en cambio, en el mes de julio, el más caluroso, llega a unos 20°C.
En los últimos años, por el calentamiento global, se están registrando inviernos más suaves, menos precipitosos y con ausencia de nieve en muchos puntos, y veranos más calurosos. La típica imagen checa, con sus inviernos blancos y todos sus pueblos cubiertos por la nieve, está cambiando para dejar paso a inviernos mucho más suaves.

Rep.Checa: SISTEMA POLÍTICO

El sistema político actual de la República Checa es una democracia parlamentaria; su presidente es Václav Klaus desde 2003. Su Constitución y la Carta de las Libertades y Derechos Fundamentales entraron en vigencia en el 93.
El jefe de Estado o Presidente de la República, es elegido en elecciones indirectas por las dos cámaras del Parlamento, durando el mandato presidencial un máximo de 5 años.
El gobierno se forma cada cuatro años en base de los resultados obtenidos en las elecciones (partido ganador en las elecciones o coalición entre los principales partidos ganadores). A la cabeza del gabinete gubernamental se encuentra el Primer Ministro (Presidente del Gobierno), propuesto por las fuerzas políticas ganadoras en las elecciones y ratificado por el Presidente de la República.
El derecho civil esta basado en el sistema austrohúngaro y su sistema legal se encuentra enmarcado en la legislación de la Unión Europea, en la que la República Checa entró en el 2004, momento en el que hubo opiniones de todo tipo, dividiéndose las opiniones a favor y en contra.
Haciendo una generalización, se puede intuir que la población de República Checa está muy desilusionada con la política debido a los años de penurias durante el comunismo, especialmente en las época de mayor autoritarismo. Muchos defienden la filosofía comunista y las ideas del comunismo utópico, pero debido a lo que vivieron, ven en el sistema capitalista un sistema menos autoritario con mayores libertades para la gente. Paralelamente, es muy común ver y escuchar a jóvenes, sobre todo adolescentes, proclamándose capitalistas y enemigos declarados del comunismo, entendiéndolo como una copia desmedida de los valores y estilos de vida norteamericanos.
Por otro lado también es frecuente ver grupos comunistas radicales que reivindican la instauración del régimen comunista de nuevo, sus valores más radicales y su lucha anticapitalista a toda costa. Estos grupos pueden ser numerosos, ya no de adolescentes, si no heterogéneos unificando a gente joven y gente de edad avanzada que opinan que en el comunismo se vivía mejor, había menos problemas y diferencias sociales, etc. con apariencia radical y una actitud que se podría definir como respetuosa pero no pacífica 100%. En general, en Praga sobre todo hay más movimiento político en cuanto a la población se refiere (también a nivel de los propios políticos, evidentemente, ya que se trata de la capital), son frecuentes y numerosas las manifestaciones, siempre pacíficamente, y sociológicamente es aconsejable asistir, ya que es de las pocas ocasiones en las que se puede ver a un checo o una checa gritar y exteriorizar sentimientos colectivamente.
También es significativa la presencia de pequeños grupos de ultra derecha, sobre todo en pequeñas ciudades, pero como sucede con estos grupos, muchos no tienen una ideología clara que les identifique, aunque si una estética y unos cánones de conducta compartidos, de los que no se traducen actitudes respetuosas con la gente de diferentes étnicas, o incluso aspectos tan irrelevantes como el estilo de vestir o peinarse. Por lo general se identifican con una estética nazi y disfrutan amenazando gente que no sean como ellos, pero son grupos minoritarios y sin influencia alguna en la mayoría social.
En general la población en República Checa es pacífica, como ocurrió en la llamada Revolución de terciopelo donde se dio una verdadera revolución sin ninguna víctima mortal, y a pesar de que la política no esté en boca de ellos todo el día, o sean especialmente reivindicativos en este sentido, por lo general los checos han aprendido del pasado y aprenden del presente, tiene claros y establecen como prioritarios los valores de paz y respeto. Al margen de la política, que ven como algo alejado a sus posibilidades de elección, se puede decir que los checos sólo quieren seguir viviendo en paz y tranquilidad como ellos y ellas son. Su actitud en general con relación a la política es más bien individual, es decir, es un tema personal y de valores más que ideología política.

Rep.Checa: RELIGIÓN

El 59% de la población se describen a si mismos como no-adscritos a ninguna religión en concreto, constituyendo en el norte de Bohemia tres cuartos de la población. El 32,2 % se describe creyente:

- 26’8 % Católicos.

- 1’2 % Evangelistas,

- 1’0 % Husitas Checos

- 3’2 % otros.


En general, la gente del país tiene su propia religión y existe una gran variedad de creencias y respeto entre ellas. Se podría decir que la religión la llevan por dentro, no es algo que proclamen a gritos ni interceda en el día a día, sino algo más personal, íntimo. Es frecuente ver familias en las que sus miembros pertenecen a distintas religiones, y especialmente entre la gente joven se aprecia cierto interés por la religiosidad (religiosidad entendida como unos valores y filosofía compartidos dentro de una comunidad), algo muy distinto a lo que sucede en otros países europeos como España, Francia o Portugal donde la religión dentro de la juventud está perdiendo seguidores. La explicación a esto, según much@s chec@s, viene a raíz del comunismo (una vez más), cuando no se permitía la libertad de religión; mucha gente explica esta vuelta a las creencias religiosas como muestra de esa libertad que tienen hoy en día para creer y practicar la religión que más convenza a cada un@. Si bien es cierto que el catolicismo es de las religiones más practicadas, aunque no es la dominante, ni tiene la fuerza que esta religión tiene en la vecina Polonia. Es también importante la influencia de religiones hindúes en la población checa. En Praga por ejemplo se agrupa una de las mayores comunidades Krishna de Europa.

Rep.Checa: LA LENGUA

www.bohemica.com
http://www.radio.cz(cursos de checo en internet)

El checo es un idiomas bastante difícil, y lleva su tiempo aprenderlo. La gente suele apreciar mucho que alguien de otro país aprenda su lengua, se sienten orgullosos y muy amables, pero hablan muy rápido aunque repitas que no entiendes lo que te están diciendo. Te lo repetirán muchas veces, pero igual de rápido.

Para mí fue más fácil aprender checo con los niños pequeños, que aunque no lo parezca, tienen más paciencia que los mayores, y después de unos meses viviendo en el país, aprendí el checo que puede hablar un niño de tres años.

Es un idioma muy distinto al castellano u otras lenguas latinas. Hay palabras en las que hay una sola vocal, por ejemplo, jueves se escribe ^Ctvrtek, o helado que es Zmrlina. Lo único que es imprescindible para aprender checo es tener paciencia y perder el miedo a hablarlo aunque se cometan errores, como siempre para aprender un idioma nuevo.

Lo bueno de conocer la lengua es que te integrarás mucho más rápido en el país, (obviamente) pero además hay que tener en cuenta que, menos en Praga y alguna ciudad universitaria, lo que es en pueblos y zonas pequeñas, casi nadie habla inglés ni otro idioma, y aunque lo sepan, les cuesta mucho hablarlo por timidez, humildad y esos adjetivos tan checos. Además, lo bueno de hablar checo es que puedes entender también polaco, y hasta algunas palabras sueltas o saludos en Croacia o Bulgaria.

Rep.Checa: ATENCIÓN MÉDICA

En las farmacias (“Lékárna”) puedes comprar todo tipo de medicamentos. Si tienes receta médica a veces no tienes que pagar.

El número de emergencias médicas es 155 para llamar a una ambulancia.

Es normal no ir a trabajar por enfermedad.

Rep.Checa: VISADOS

Como cualquier otro país de la Unión Europea, los residentes legales en España pueden entrar en la República Checa. Para períodos mayores de 3 meses, es necesario pedir un permiso.

Embajada de la República Checa en España

Avenida Pío XII, 22 – 24
28016. Madrid
Teléfono: (0034) 91 353 18 80
Fax: (0034) 91 353 18 85
madrid@embassy.mzv.cz
http://www.czechembassy.org



Embajada española en la República Checa:

Pevnostni, 9 - 16200 Praga, 6
Tels.: 24 31 14 41/12 22
Telex: 121974 - SPAN-C.
Fax: 32 35 73

Rep.Checa: HORARIOS

El día empieza antes en este país que en España y acaba también más temprano. A las 8 de la mañana está todo abierto, la gente se suele levantar a las 6 o 7 de la mañana o antes, y es habitual ver a los niños/as ir al colegio muy despiertos/as a las 7 u 8 de la mañana.

Entre las 12 y las 14 horas se hace un descanso para comer, pero rápido, para volver al trabajo o a las clases hasta las 17 horas, momento en que se acaba la jornada laboral de la mayoría y con ella prácticamente el día, sobre todo en invierno. Después es tiempo de tomar algo en la taberna, estar en casa con la familia y los amigos/as tomando té o cerveza de nuevo.

Los días de semana no es habitual que la gente salga después de las 21 horas aproximadamente, exceptuando, claro, las grandes ciudades. En Praga, por ejemplo, se puede salir a todas horas del día y de la noche.

Rep.Checa: LA MONEDA

Moneda: Koruna (kc) – 1 €URO - 29 KORUNA
A la hora de ir de compras se puede optar por hacerlo en centros comerciales o pequeños establecimientos especializados en determinados productos, siendo éstos últimos mucho más habituales. Algunos de los que se pueden ver con más frecuencia son:

Ovoce- zelenina: verdulería.
Reznictví: carnicería.
Tabák: kiosco (periódicos, tabaco, billetes de bus y tram)
Papirnictiví: papelería.
Knihkupectví: librería.
Lekarna: farmacia.
Pekarství: panadería.
Cukrarna: confiterías.

Las tiendas que tienen un poco de todo, comida, artículos para el hogar, etc. a modo de supermercados se llaman “potraviny” y también son frecuentes, al igual que los mercados en la calle donde se puede encontrar de todo.

Normalmente los pagos son en efectivo. Las tarjetas de crédito válidas son: VISA; Master Card y Maestro.

El horario de las tiendas suele ser de 9 de la mañana a 17 o 18, los sábados hasta las 12 pm. Las tiendas de comida abren a las 7 de la mañana.

Hay tiendas especiales (Vecerka) que abren por la tarde/noche, sólo en algunas ciudades.
En la mayoría de establecimientos, los asistentes no hablan ni entienden inglés.


Precios para orientarse: (Estos precios son orientativos, porque depende mucho de la zona en la que estemos consumiendo.)

Pan 20,-Kc
Botella de refresco(2 l.) 30,-Kc
Leche(1 l.) 15.-Kc
Agua mineral(1,5l) 15.-Kc
(perlivá, con gas-mucho más frecuente/neperlivá, sin gas.)
Cerveza(0,5l bar) 20.-Kc
Cerveza(0,5l tienda) 10.-Kc
Cigarrillos 50.-Kc
Cine 100.-Kc

Rep.Checa: ÑAM-ÑAM

Para el desayuno suelen tomar té, a veces café o cacao con pan oscuro con frutos secos (pipas, pistachos, sésamo...) y los rollos de pan blanco (rohlik) que se ven en todas las panaderías y tiendas de alimentación.

Los platos son siempre muy completos,(en general se come mucho) por lo que se suele hacer sólo dos comidas diarias, siendo la más importante entre las 12 y las 14 horas.
Como primer plato es normal una sopa, crema o algo más ligero. Es muy típico la “bramboracka”, como una crema de patatas y setas.
De segundo, en un menú típico checo, nunca falta la carne y las patatas con alguna variedad en el tipo de salsa. Un/a vegetariano/a se puede dar por satisfecho si puede optar por el tradicional y sabroso “smazeny syr”(queso frito).
Y de postre, tienen gran variedad de dulces elaborados con frutos del bosque, y es muy típico el “palacinky”, como creps o pancakes que toman de postre con mermelada o frutas.

Después de un menú 100% checo es difícil quedarse con hambre por el resto del día.

La bebida nacional por excelencia es la cerveza, lo primero que se aprende es Jedna piva, prosim!”(una cerveza por favor!). Hay que pedirla Velka (grande)o Mala (pequeña), si no dices nada te ponen la jarra grande directamente. República Checa es de los principales exportadores de cerveza del mundo y también consumidores, de hecho es de las principales fuentes de riqueza del país, y es donde se beben más litros por cabeza en todo el mundo. A las afueras de las ciudades se pueden ver extensos campos de cebada y lúpulo. Una imagen muy típica, tanto en las ciudades como en los pueblos pequeños es ver a todo el pueblo a partir de una hora (en muchas ocasiones incluso ya por la mañana) reunidos o solos en el bar, algunos durmiendo, otros bebiendo solos y otros con cierta mirada alegre fruto de la omnipresente cerveza. El grado de alcohol es algo más alto de lo que estamos acostumbrados en España. Los mejores sitios para probar cerveza checa son los “hospoda”, tabernas donde la cerveza es lo más habitual durante todo el día.

El vino también es bueno y frecuente, especialmente en Moravia, donde hay muchas bodegas subterráneas donde hacen y conservan el vino y abren sus puertas a visitantes para hacer degustaciones del vino tinto (cervené) o blanco (bílé) provenientes de viñedos locales. Además en estas bodegas subterráneas antiguas son frecuentes las historias de personas o varios miembros de una misma familia o una aldea que se escondían ahí en épocas de guerra.

La comida nacional es la carne. El buen checo, como dicen, come carne y bebe cerveza. Si es de Moravia, tiene que beber, además, Slivovice (licor de hierbas casero extra fuerte al que también atribuyen propiedades curativas para la afonía, el estómago y en general todos los malestares). En esta zona muchos hombres son cazadores, y resulta una falta de respeto no comer carne si te invitan a sus hogares o no beber su licor. En Bohemia es más típico que se beba Becherovca (alcohol fuerte con un ligero toque a canela que ayuda ala digestión y frena los resfriados y hasta la depresión).

Para comer fuera de casa, lo más habitual y práctico que suelen comer es el “párek”, una salchicha con o sin pan. También suele comerse “goulash”, (como una masa de pizza con sabor a ajo y queso frito en aceite), que aunque sea tradicionalmente de Hungría, está muy extendido en República Checa.

En el sur de Moravia hay un pequeño fruto, el oskeruce, con un amargo sabor al que también se le atribuyen propiedades curativas, del que se hace Oskerusovice, licor de esa fruta todavía mas fuerte que el slivovice. En todo el país también hay el “merunkovice”(licor de melocotón).

Sólo en las ciudades hay variedad de restaurantes vegetarianos, especialmente en Praga y las principales ciudades se pueden encontrar restaurantes Govinda, siempre vegetarianos y en muchos casos con platos macrobióticos.

También es habitual que haya restaurantes vietnamitas en la mayoría de ciudades y pueblos grandes donde comer no resulta caro.

Algo que no se puede dejar de probar son los Zmrlina, helados, muy baratos (sobre 20 coronas) y ricos, peor sólo en época de buen tiempo.

En las ciudades, incluso en las más pequeñas, es habitual que haya varias tiendas de productos orgánicos y naturistas, que está más extendido que en España. El consumo de té es muy tradicional, no tanto el café. Son productores también de ricas infusiones, especialmente en la zona de Moravia donde se hacen tés muy ricos de hierbas distintas provenientes de los Blancos Carpatios, además de la zona de Hradec Karlove, que también producen infusiones ricas y sin manipularlas. Algo también tradicional relacionado con el té son los salones de té, Cjovnas, teterías con todo tipo de tés e infusiones con originales decorados y un ambiente muy tranquilo. Generalmente está atendido por gente que han viajado mucho, especialmente por India y Oriente. Son también salas donde se pueden consumir alimentos, aunque tienen prohibido elaborar platos, suelen ofrecer comidas para la cual no se necesite mucho tiempo ni preparación, como cous cous o distintos tipos de arroces para lo que necesitan sólo agua caliente. También suelen ofrecer dulces que normalmente son típicos de otros países, puedes encontrar dulces con frutos secos de los países balcánicos, de Marruecos, la India, etc. Todas las cajovnas tienen un olor característico, mezcla de las hierbas y especias que se utilizan en la elaboración de los distintos tés. La primera vez que se visita una Cajovna es aconsejable escuchar y observar el ritual y las explicaciones que el propietario hace para servirlo. Cada té tiene su tiempo de reposo, de hervor y la mayoría de la gente lo respeta y tiene en cuenta a la hora de tomar té, tanto dentro como fuera de las Cajovnas.

Rep.Checa: LA VIVIENDA

En la mayoría de ciudades de la Republica Checa es habitual la presencia de “panilá”, bloques de cemento, con ventanas, todos iguales, de la época del comunismo, con pequeños habitáculos en los que muchas veces los miembros de una familia comparten varios el mismo cuarto.
En las principales ciudades universitarias (Praga, Brno, Olomouc…) hay varias residencias universitarias. En Olomouc hay dos grandes y un poco alejadas de la zona centro. Los estudiantes que no viven con sus padres ni en residencias comparten pisos céntricos muy pequeños y en no muy buenas condiciones.
En los pueblos y aldeas el tema de la vivienda es mas “fácil”, cada familia tiene su casa, todas más o menos iguales, con su amplio jardín-centro de reuniones de la familia y amigos- y su banco en la puerta principal para ver la gente pasar.

Rep.Checa: SALIENDO POR AHÍ

En las Cajovnas se suelen hacer conciertos pequeños y tranquilos, exposiciones, incluso representaciones teatrales, siempre con poca gente y en un tono relajado. Es frecuente que en estos sitios tengan libros que los clientes puedan coger a su antojo (incluso llevarse a casa), normalmente tienen algunos en otros idiomas. El ambiente es algo característico de todas las Cajovnas, siempre ambientado con motivos hindúes y orientales, nunca se levanta la voz más de lo necesario y muy acogedor, siendo normal que se establezca un vinculo más personal entre los propietarios y el cliente que comercial. Es el sitio ideal para conocer gente, leer, relajarte o disfrutar de un buen té. Los precios de los tés pueden depender mucho de la tetería, del lugar, etc, pero en general hay buena relación calidad-precio.

Para salir, el “hospoda” es lo más típico checo y lo más frecuente, donde además de gente jugando a billares, máquinas “tragaperras” o viendo televisión, se puede tomar cerveza y charlar en un ambiente de taberna sin un estilo en especial, donde es habitual (y un chiste muy usado) entrar en buen estado pero sin saber el grado etílico con el que saldrás. Para tomar café o té, están las “Kavarnas”, normalmente se toma café turco, con los posos del café en el fondo, y para catar vinos, están las “vinarnas”.

Para cenar es frecuente “restaurance” o “pizzería”. Otra opción para salir son los clubs, discotecas y bares de noche que depende mucho de cada uno, habiendo de varios estilos.
Si quieres ir al cine (“kino”), además de las salas tradicionales o algún local que pasa películas menos comerciales, también hay la posibilidad de “cinemabars”, donde puedes comer algo o beber a la vez que ves la película, sentado en amplios sofás, y en verano hay muchos cines al aire libre, sobre todo en las ciudades.

Una peculiaridad checa en cuanto al tiempo libre es pasar fines de semana o días sueltos en casas de montaña (“chata”), arreglando el jardín y la casa y paseando con el grupo de amigos o familia y por supuesto, preparando carne y bebiendo litros de cerveza. En otoño también es frecuente la recolección de setas.

Rep.Checa: COMUNICACIONES

A la hora de viajar, el medio más utilizado es el tren, la mayoría bastante antiguos pero con un buen funcionamiento y por supuesto, destacan por su puntualidad; en varias páginas de internet puedes encontrar la forma de llegar y el medio más eficaz de usar de todos los medios de transporte (avión, tren, buses, tranvía...), poniendo la hora, el lugar de partida y de llegada ya te busca las combinaciones más prácticas, el precio, el tiempo y las alternativas para viajar. Por lo general, las comunicaciones son bastantes buenas, teniendo en cuenta que los pueblos están distanciados/dispersos los unos de los otros.
Un consejo, que depende mucho de cada uno/a: en República Checa, y en general en los países de alrededor, es muy frecuente viajar haciendo autostop, es seguro y la gente para sin tener que esperar mucho tiempo. Es algo que la gente hace por tradición, desde la época del comunismo, y es una imagen típica ver a personas mayores, jóvenes incluso niños en pueblos pequeños al lado de la carretera haciendo autostop. También hay páginas para compartir coche y varias más que se llega fácilmente en inglés o con un checo muy básico navegando por Internet.
http://www.autostop.cz/

Es también muy frecuente el uso de la bicicleta excepto en Praga que no es tan habitual. Hay tiendas de bicis de segunda mano donde encontrar bicis baratas y de todo tipo.
Los medios de transporte públicos más frecuentes para viajar dentro del país y en cada ciudad, pueblo, etc. son:

Tren: Es lo más apropiado para largas distancias. Puedes comprar el billete en la estación de tren o en el propio tren, pero es sobre 20 coronas más caro si lo compras dentro del tren y hay la posibilidad de comprarlo en la estación (no en todas es posible porque muchas estaciones son sólo parad sin personal).
Hay distintos tipos de reducciones en el precio del tren, lo más habitual y práctico en el caso de querer viajar por todo el país es comprando la “Karta Z” para la que se necesita una foto carné y sirve para hacer descuentos en todos los trayectos en tren.
Hay varios tipos de trenes: locales, rápidos, semi-rápidos, IC (Inter. City) EC (Euro city) SC (Super City), los tres últimos son bastante más caros.
www.cdrail.cz
www.vlak-bus.cz (horarios y combinaciones de trenes, buses...)

Tranvía y trolebús: Mayormente en las ciudades más grandes como Praga, Brno, Olomouc, Ostrava y Pilsen.
El billete se compra en las pequeñas tiendas de tabaco que hay por todas partes (Tabak) o dentro del propio tranvía. En algunas paradas hay máquinas expendedoras donde los puedes comprar para un viaje, para una semana, mes, etc.

Buses: Hay buses para moverse dentro de las ciudades, para trasladarse de una a otra ciudad vecina o para viajar por el país, tomándolos en las estaciones de buses. Los billetes de corta distancia se pueden encontrar también en los kioskos (Tabak) o dentro de los propios buses. Para los de larga distancia en la estación de bus de donde salgan y es normal que se tenga que pagar por las maletas también un billete especial (algo a tener en cuenta para trasladarse del aeropuerto al centro de la ciudad si no se quiere “hacer trampa”).
www.bus.cz
www.vlak-bus.cz (horarios y combinaciones de trenes, buses...)

Metro: Sólo hay en Praga y el billete se compra en las taquillas o en máquinas expendedoras. En el metro también se paga si llevas maletas por cada una.

Taxi: Se aconseja coger taxis que estén indicados con una insignia amarilla y el rótulo de “taxi” en negro. Los dos lados del taxi deben tener el número de licencia del taxista. Sólo en Praga se aconseja preguntar antes el precio del recorrido, y es aconsejable también pedir el recibo antes de bajar.

Coche: Si tienes un carné de conducir nacional de la Unión Europea no necesitas sacar un permiso internacional. Los límites de velocidad son 50 km/h en carreteras urbanas, 90 km/h en carreteras rurales y 130 km/h en autopistas.
El grado de alcohol en sangre permitido para conducir es 0,00 ml por cada 100 ml. Y hay bastantes controles de alcoholismo, sobre todo en las carreteras que conectan pequeños pueblos. Cada accidente de coche se debe dar parte a la policía al número de teléfono 158. Las multas en conducción son considerables, llegando a las 2000 coronas por romper las reglas.
Muchas carreteras de República Checa son curvas, en pendiente y no muy bien conservadas, y la gran mayoría de conductores checos conducen muy rápido y alocados, algo a tener en cuenta a la hora de subir en un coche o conducir por carretera.

Avión: Los principales aeropuertos están en Praga y Ostrava, perfectamente indicados y conectados con otros medios de transporte (buses, tanvias, trenes...) para conexiones con el centro de la ciudad.

Rep.Checa: ZONAS RECOMENDADAS

Este país tiene una atractiva mezcla de ciudades, pueblos, zonas naturales y ciudades-balnearios que hacen de la República Checa un buen sitio para optar por distintos estilos de turismo.
Además de la conocida Praga, la más grande de las zonas urbanas de República Checa, hay varias ciudades pequeñas con un encanto especial, que impresionan por su buen mantenimiento histórico, siendo declaradas Monumento de la Humanidad por la UNESCO. Algunas de estas acogedoras y tranquilas ciudades tienen los rasgos arquitectónicos de Praga pero la tranquilidad y la amabilidad de la gente alejada de la capital, como son Olomouc, Brno, Ostrava, Pilsen y, entre otras, Zlin y Prerov. También llama la atención los numerosos castillos que se pueden ver a las afueras de estas ciudades.

En cuanto a su atractivo natural, este país tiene infinitas zonas de bosques, montañas, zonas salvajes donde apreciar la belleza de plantas y animales difíciles de ver hoy en día, como puede ser el lince, urogallo, lobo...o plantas y flores como especies raras de orquídeas. La zonas ecológica más importante son los Blancos Carpatios (Bílé Karpaty), en el borde con Eslovaquia, una cordillera donde se esconden varias reservas naturales y las rarezas más interesantes de la flora y la fauna checa. Otras zonas de montaña impresionante puede ser Jeseník, donde es habitual la práctica del ski.

Otro interés especial del país son las numerosas cavernas, laberintos y ríos subterráneos, que sobre todo, se pueden ver en la zona de Bohemia.

También se agradecen los numerosos museos al aire libre que hay por todo el país, en los que cada vez más acogen a voluntarios/as europeos para realizar proyectos en contacto con la comunidad. Resultan especialmente interesantes porque muestran al “espectador” cómo se vivía en determinada época, la arquitectura típica regional, los modos de vida pasados y muchos de ellos acogen festivales folclóricos durante las fiestas regionales, convirtiéndose en el escenario ideal para danzas, música y degustaciones de todo tipo. Además ofrece la posibilidad de ahondar en el conocimiento histórico y cultural del país de una forma muy divertida y amena para todos y todas.

Rep.Checa: DIFERENCIAS CULTURALES

En cuanto al espacio, la concepción de las distancias en República Checa está influenciado por la dimensión del país que es más bien reducida si lo comparamos con países como España, Francia o Alemania, por ejemplo, y la dimensión de las ciudades, que exceptuando Praga, son todas bastante pequeñas. Conducir durante una hora es una distancia considerable para ellos. Su geografía también influye en la concepción del espacio físico a la hora de construir y habitar, viviendo la gran mayoría del país en bloques de pequeños apartamentos. La movilidad laboral o para estudiar es muy reducida, entre otras cosas por el gran apego que tiene al lugar donde crecieron. El espacio personal es también reducido, a veces dificultando las relaciones personales. A la hora de comunicarse cara a cara no suelen aproximarse demasiado y no está aceptado invadir ese espacio.

En cuanto al tiempo, la población checa es muy puntual y no entienden fácilmente los desajustes horarios tan típicos en un español. Tiene su académico cuarto de hora pero sobrepasar ese límite es inaceptable en la mayoría de los casos.

Un proverbio checo dice “Cistota pul zdraví”, “la limpieza es la mitad de la salud”, y muestra la importancia que le da la gente a la limpieza y la higiene, más enfocado a su ambiente vital como las casas, donde te tienes que descalzar al entrar. Otra curiosidad relacionada con esto es que el momento de la ducha o el baño es siempre por la noche antes de irse a dormir. Es algo inaceptable pisar a una persona, un sitio reservado para sentarse y apoyar los pies en cualquier lado con calzado puesto.

En un ambiente cerrado o reducido es normal saludar pero no comenzar una conversación. Es completamente normal pasar horas sentados en una misma mesa de un bar por ejemplo, personas que no se conocen sin cruzar ni una sola palabra, pero resultaría de mala educación no decir adiós cuando se levanta. Antes de sentarse en una mesa con desconocidos, se debe pedir permiso.

Es habitual también dejar propina en restaurantes, cafés, taxis, etc.

A la hora de entrar en un bar el hombre suele entrar antes. Y es normal que la gran mayoría del bar sea del sexo masculino y te miren con cierta curiosidad si hay un grupo de chicas, o peor, una chica sola o una chica en un grupo de chicos. Esto es algo muy importante, sobre todo en pueblos, porque el bar, a pesar de estos cánones, es el centro social por excelencia, dónde se reúne la gente, dónde se resuelven los temas de pueblo, donde se hacen reuniones de trabajo, etc.

Habitualmente, algo que puede molestar a un extranjero a la hora de comer en compañía de personas checas, es que nunca se esperan los unos a los otros en la mesa, o se levantan sin que todos hayan acabado, comen deprisa y no suelen dar importancia a los modales en la mesa, no tiene el concepto que se puede dar en España y países similares de comer manteniendo un orden, un tiempo, un ritmo, una conversación...la sobremesa no existe pero siempre se dicen Dobrou chut! (buen apetito) con énfasis.

Al saludar a un amigo/a, conocido/a, etc. es normal dar la mano, al igual que al despedirse o cuando te presenta a otra persona. Besar es algo raro que invade su espacio y puede crear una situación incómoda si no existe una relación de confianza con la persona.

Los deportes más frecuentes son el hockey sobre hielo, el fútbol, el tenis y el voleyball. También es frecuente la práctica de ski y ciclismo, y es algo bastante extendido entre la gente que practiquen un deporte y se junten para ver partidos en directo o en televisión.

La única excusa para no beber en una reunión, cena, etc. es estar tomando antibióticos. Parece algo anecdótico pero es importante saber que si no quieres beber ni parecer desagradecido/a, debes mantener el vaso lleno porque de lo contrario lo rellenarán automáticamente. Beber alcohol es otro de los deportes nacionales, probablemente el más practicado por todos y todas. A ojos de un/a español/a puede llamar la atención que en una familia todos los miembros beban a la comida y a la cena cerveza, desde la hija de 16 años hasta la abuela de 90.

Personalmente y por lo que pude compartir con gente checa y gente extranjera, las mayores virtudes de la población checa son su fino sentido del humor, su facilidad para relativizar la importancia de las cosas y sobre todo, su gran humildad y modestia. A un cumplido personal responderán en vez de con un agradecimiento, con una muestra de desacuerdo. Otros aspectos positivos de su gente es lo mañosos que son para todo, desde épocas del comunismo se educaron para comprar lo menos posible y reutilizar al máximo, y es algo característico que las bolsas de plástico de algunos yogures se reutilicen para confeccionar unas cortinas de ducha, por ejemplo. O que las casas estén decoradas con objetos hechos por la familia, y algo también muy típico es el cariño que le ponen al cuidado de su jardín, tanto en pueblos como en las ciudades, donde siempre reservan una pequeña zona verde para habilitarlo para cuando se vaya el frío .

A primera vista, puede parecer que están traumatizados por el comunismo, todo lo achacan a esta época, su carácter, sus tradiciones, sus propios miedos...pero resulta apasionante escuchar las mil y una historias de la gente durante esa época, las buenas y malas, de las que se puede aprender mucho. En general les encanta explicar su historia y peculiaridades del país a la gente de fuera, aunque no te conozcan de nada si te reconocen extranjera, te pueden parar en la calle a explicar, y como es habitual, aunque intentes decir que no entiendes, hablan muy rápido. Es algo que pasa en la mayoría de países, pero es sorprendente lo que les gusta a la gente de República Checa intente hablar su idioma, debido también a la complejidad del mismo; lo agradecen mucho y les encanta, aunque en el día a día, en su puesto de trabajo, por ejemplo, cuando vas a comprar algo y no te entienden, demuestran poca amabilidad en general.
En su historia más reciente la población de República Checa ha vivido en un ambiente básicamente homogéneo, de lo que puede derivar cierta actitud racista que los propios checos comentan. Dicen que al 45% de la población le gustaría que la población gitana abandonase el país. No es un “racismo filosófico”, no dicen que crean que haya razas o naciones superiores pero derivaría de esa falta de contacto. En algunas ciudades es significativa la presencia de movimiento skinhead pero en general son grupos aislados y reducidos que no tiene muy claras y mucho menos fundamentadas sus ideas y razones como grupo.

Es de destacar el carácter más abierto de la gente de Moravia, hospitalarios donde los haya y sobre todo en los pequeños pueblos, donde la presencia de alguien foráneo resulta evidente y todo el pueblo se vuelca para integrar a la persona en la vida diaria, aunque a la hora de buscar la participación en actividades grupales es muy difícil, teniendo en cuenta que se trata de un estilo de vida, en general, de estar más “de puertas para adentro”, por lo que la “vida social” se hace más dentro de los hogares, algo que ayuda en las relaciones personales y favorece un clima acogedor que se agradece enormemente y evidentemente, facilita el proceso de integración y conocimiento de la cultura del país.
Algo que llama la atención del país es la tranquilidad y el silencio de sus calles, otros sitios públicos y muy especialmente en los medios de transporte, donde no es aconsejable hablar alto y mucho menos silbar en público por muy alegre que nos pueda resultar a los españoles. En el autobús y demás medios de transporte, lo más normal y lo que se espera es que la gente joven ceda su asiento a personas mayores que ellos, aún no siendo de edad avanzada. También es característico el cambio de estilo a la hora de vestir según el contexto. Para asistir a conciertos, teatros o restaurantes, es normal que usen un tipo de ropa más formal, no tanto para trabajar.

Rep.Checa: COMENTARIOS PERSONALES


Durante la época del comunismo, las festividades religiosas fueron suprimidas y sustituidas por la bienvenida a la primavera. En la actualidad, es impresionante la intensidad con la que se vive el cambio de estaciones, que en todo el país se celebra con un ánimo asombrante. Del invierno melancólico, frío, blanco, cuando la gente se reúne más en las casas en busca de calor y las calles están prácticamente vacías, se pasa a un estallido de colores y calor, con numerosos festivales en todas las regiones y prácticamente durante toda la primavera que dan la bienvenida a esta nueva etapa del año.

Después del comunismo se volvió a las festividades religiosas, que más que tener un sentido religioso, tienen un marcado carácter festivo y divertido. Semana Santa es celebrado en todas las regiones, especialmente en Moravia. Es típico que las mujeres y niñas pinten y decoren huevos, simbolizando también la riqueza y fertilidad de la primavera, y utilizando muy diversas técnicas de decoración, sobre todo con materiales naturales (cáscaras de cebollas, tintes vegetales, hojas, hierbas...). En estas fechas también es tradicional el “día de los azotes”, en el que las mujeres llevan un lazo y los hombres del pueblo se reúnen y con una rama de un árbol muy flexible azotan a las mujeres y les hacen cosquillas hasta quedarse con sus lazos, los cuales atan a sus “látigos”, intentando obtener cuantos más lazos mejor, y ese látigo formará parte de la decoración de la casa hasta el año siguiente.

Es una tradición que algunos/as pueden considerar algo machista, pero en los checos no se intenciona nada similar, siendo una de las tradiciones más divertidas de su cultura. Especialmente en aldeas pequeñas de Moravia, donde no hay excusas para no participar de estas tradiciones, es un momento de unión en todo el pueblo, los hombres, chicos y niños se pasean por las casas, donde las mujeres y niñas pintan huevos y se refugian de los latigazos y ataques de cosquillas para que no se lleven sus lazos.

Personalmente sentí que la gente en la Republica Checa en general es gente muy tranquila, y podría decir que a primera vista parecen algo distantes, pesimistas y que difícilmente exteriorizan sus sentimientos por lo que al principio puede parecer difícil empezar una relación de amistad, pero una vez que se abren a otra gente resultan personas de lo más cálidas, con gran capacidad para escuchar a los demás y ayudar. Son personas, generalmente, muy amables y hospitalarias, la mayoría muy familiares y podríamos decir que con un circulo social “pequeño pero estable”, pero una vez que te dejan entrar en ese círculo mantienen los vínculos y demuestran mucho sus sentimientos cuando se logra cierto grado de confianza.

Las condiciones que han vivido, a nivel político, económico y social, hace que miren a la gente extranjera con ojos de curiosidad y en ocasiones con cierta desconfianza hasta un cierto grado de inferioridad, especialmente en los pueblos. La mayoría no están acostumbrados a pasar largas temporadas fuera de su lugar de residencia por lo que se produce cierta incomprensión ante un extranjero que va a vivir a su país, pero siempre mantienen una actitud amable y dispuestos a ayudarte con todo en todo momento.

Para mi, como voluntaria europea, fue un verdadero placer descubrir y adentrarme en este país en concreto, sin haberlo elegido yo como primera opción, se cruzó en mi camino y me alegro de que haya sido la República Checa, y que haya podido vivir de cerca la vida primero en una pequeña y preciosa ciudad y después en una aldea muy pequeña del sur de Moravia. La gente es lo que le da su personalidad al país y creo que el factor más importante a la hora de integrarse en otra sociedad en un principio tan distinta a la española. Es una personalidad a veces pasiva, que a un español con hiperactividad en las venas y sin canalizar puede sacar de quicio en alguna ocasión, sobre todo al principio, pero para facilitar este proceso de adaptación, resulta muy práctico centrarse en los aspectos en común antes que en las diferencias, algo que en mi caso particular me ayudó a comprender en pocos meses la cantidad de similitudes que puedo encontrar con una persona checa antes que con un español “típicamente español”, por el carácter, por la forma de ser, por las conversaciones, por la forma de establecer vínculos, etc.

De República Checa me fui convencida de que me quería ir para acabar esa época y comenzar otra en la que esta pequeña república ya formase parte de mi vida para siempre y aunque no viva ahí, poder volver, por ejemplo, cuando me apetezca descubrir más sitios y encantos del país, porque creo que ni un año entero es suficiente para conocer todos esas cosas que tiene por muy pequeño que sea geográficamente (pequeñas aldeas, casas peculiares, pequeñas montañas que ofrecen vistas inigualables, ciudades desiertas, pueblos bulliciosos, los típicos festivales regionales...) y para ver a la gente que dejé allí y que me abrieron las puertas de sus casas cuando más las necesité, volver a esas reuniones “familiares” en los que el té, los silencios y la tranquilidad conforman el mejor escenario para compartir lo que quieras compartir y con quien lo quieras compartir.
De allí me llevé alguna cosa típica, montones de fotos, imágenes y recuerdos y pocas pero buenas amigas que llegué a conocer a fondo y dos años después de habernos conocido y pasar tiempo distanciadas, todavía siguen escribiendo, llamando y hablando de las mismas cosas, invitándome a sus casas constantemente, mandándome saludos de su madre, sus tías, sus abuelas y hermana, bromeando con lo mismo y contando conmigo para determinadas ocasiones, como cuando me hacían sentir una gallega perdida entre Olomouc y el sur de Moravia adaptándose a la vida Checa.

Los primeros meses todo era novedoso, atractivo y cuando me quise dar cuenta me movía por el país con toda la facilidad del mundo, comunicándome, básicamente pero llegando a comunicar, con ese grupo reducido pero estable de gente que sabe cuando hablar y cuando callar, cuando escuchar y cuando ayudar.

Si bien las dos personas con las que compartí la mayor parte de mi tiempo en República Checa eran una francesa y una griega también voluntarias (tal vez por eso de la hiperactividad en la sangre compartida) con quienes descubrí la mayor parte del país y conocí otros, conviví la mayor parte del tiempo y descubrí esas pequeñas cosas del día a día en otro país, ya que como voluntaria tienes una serie de facilidades que te permite cierta libertad que un/a checo/a viviendo con su familia, estudiando y trabajando para salir adelante y buscarse la vida no tiene, con la gente checa que llegué a conectar guardo un vínculo muy especial, porque tanto para mi como para ellas (y digo ellas porque noté que las mujeres son más abiertas que los hombres a la hora de entablar una relación de amistad), fue una experiencia muy enriquecedora y gracias a la cual crecimos juntas, aprendimos sobre otras culturas y formas de ver el mundo, y compartimos buenos y malos momentos que reforzaron esos vínculos.

Todo esto no se aprecia mientras estas allí e intentas cambiar a los checos para que sean ellos/as los/las que se adapten a ti de algún modo, pero cambiar la mentalidad de los checos es muy difícil (como la de los gallegos) y no tiene ningún sentido, y para mi es un orgullo ver, casi dos años después, que la mejor amiga que hice en República Checa, acostumbrada a vivir en su casa típicamente checa, dedicada a su familia, su casa de campo y su jardín, sus incontables cervezas y comiendo carne dos veces al día, sin mirar más lejos que la Ceska Republika, se ha venido a vivir a España una larga temporada, ha disfrutado como nunca, ha conocido y conectado con mis mejores amigos españoles... y ha vuelto a República Checa para seguir con su familia, su casa de campo y su jardín, sus cervezas y su carne, y de nuevo se prepara para irse otra vez a crecer un poco más y aprender nuevas cosas a otro país, haciendo la parada obligatoria de nuevo en mi casa para compartir otra vez esos momentos familiares de conversaciones, infinitos tes y música tranquila, limpiando el jardín y bebiendo cervezas como auténticas checas.

Otro orgullo o reto personal es recibir un abrazo de una persona checa, tan cerrados y tan fríos como presumen, pesimistas y distantes, una vez que dan el primero se les hace una práctica habitual expresar sus sentimientos y acercarse en ese aspecto de una manera más sincera que muchos/as españoles que gesticulan, hablan mucho y se acercan pero no expresan sentimientos personales. Como en todos lados, hay gente de todo tipo, pero a veces la gente que no se muestra tal y como es en un principio tiene más que ofrecer a los demás.

Al principio me frustraban las aspiraciones de mi mejor amiga checa, que quisiera casarse lo antes posible, tener hijos y dedicarse a su familia, me resultaba algo impensable en aquel momento. Al final resultó que ella me enseñó a ver otras formas de vida basadas en el amor (por muy fríos que se digan que son los checos...) y yo a ella que antes de dedicarse a eso se pueden hacer miles de viajes que te abran la mente para decidir cual es el mejor momento de tu vida para cada cosa. En general dos personalidades que en un principio chocaban resultaron ser de lo más complementarias. Y siempre lo recordaremos con una enorme sonrisa en los labios.

Mi experiencia en República Checa me ha servido para valorar muchas cosas, aprender a chapurrear en un idioma que al principio veía imposible, ser más respetuosa con las diferencias, valorar el ritmo de vida de otra forma, correr sólo cuando se escapa el tren y sólo si ese es el último, o disfrutar de una conversación sincera con una buena pivo y todo el tiempo del mundo para poder comprobar por mi misma si la gente de la República Checa es fría, distante, machista, alcohólica, vaga y pesimista, o más bien, todo lo contrario.